Rodilla congelada

La inflamación de la rodilla se produce cuando se acumula un exceso de líquido en las articulaciones de la rodilla o alrededor de ellas. Los médicos lo llaman derrame y algunas personas lo llaman agua en la rodilla. A veces, la hinchazón (y el dolor que la acompaña) desaparece con tratamientos caseros. Otras veces, puede ser necesario acudir a un médico para recibir tratamiento.

Hay muchas causas de la hinchazón de la rodilla, pero a menudo se debe a una lesión. Los daños en los ligamentos, especialmente en el ligamento cruzado anterior (LCA), hacen que se acumule líquido alrededor de la rodilla. El desgarro del cartílago, el uso excesivo y la rotura de huesos también pueden provocar la acumulación de líquido.

Es importante consultar con su médico antes de elegir un plan de tratamiento. Si su médico se lo aconseja, los medicamentos antiinflamatorios de venta libre pueden ayudar a tratar los casos leves de hinchazón de rodilla. Normalmente, estos casos se deben a la artrosis de rodilla, a la bursitis no séptica de rodilla o a una lesión menor.

Bursitis prepatelar

¿Cuándo una rodilla hinchada requiere atención médica y cuándo puede tratarse en casa? La hinchazón de rodilla de leve a moderada y el derrame de rodilla -a veces llamado agua en la rodilla- suelen poder tratarse en casa. Se recomienda la atención médica si la rodilla se hincha de forma persistente o va acompañada de dolor intenso u otros síntomas graves.

A continuación se ofrecen directrices para ayudar a las personas a decidir si la hinchazón de la rodilla requiere atención médica. Si la persona aún no está segura de si debe buscar tratamiento médico profesional, una llamada telefónica a un médico o enfermera puede ayudar a determinar si es necesaria una visita al consultorio.

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El médico examinará la rodilla del paciente y le hará varias preguntas. El examen físico y la entrevista con el paciente pueden proporcionar suficiente información para hacer un diagnóstico preciso. Si se necesita más información, el médico puede recomendar la obtención de imágenes médicas, como una radiografía, o la extracción de líquido de la rodilla mediante un procedimiento en la consulta denominado aspiración. (La aspiración se describe al final de esta página).

Ejercicios de fortalecimiento de la rodilla

Siempre que se produzca un daño en la rodilla, por ejemplo por lesiones o enfermedades subyacentes, puede producirse un exceso de líquido. Los métodos que se utilicen para reducir la hinchazón dependerán de la causa y pueden necesitar el diagnóstico de un profesional sanitario.

La articulación de la rodilla es una articulación sinovial. Esto significa que la articulación está revestida de un tipo de tejido que produce líquido. Esto ayuda a proporcionar nutrición al cartílago que recubre la articulación. Lo lubrica, reduce la fricción y favorece la rotación de la articulación.

Los quistes de Baker son bultos llenos de líquido que se forman detrás de la rodilla cuando la articulación está dañada debido a una enfermedad inflamatoria o a una lesión. El líquido fluye hacia la parte posterior de la rodilla y forma el quiste, y éste puede contribuir a una hinchazón adicional.

Si el líquido de la rodilla está causado por una infección, se recetan antibióticos para eliminar las bacterias. Normalmente, los antibióticos orales, o los que se toman por la boca, durante 14 días serán suficientes. Pero si la infección se debe a bacterias resistentes, puede ser necesario administrar antibióticos por vía intravenosa durante dos o cuatro semanas.

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Rodillas débiles

La artritis, las infecciones y las lesiones articulares están asociadas a la inflamación y la hinchazón. Esta hinchazón se produce cuando se acumula un exceso de líquido dentro de la cápsula articular. Su médico puede extraer el exceso de líquido utilizando una aguja y una jeringa. Este procedimiento se denomina aspiración articular o artrocentesis.

La aspiración articular suele considerarse un procedimiento rápido y seguro. Normalmente se utiliza anestesia local, por lo que el dolor y las molestias son mínimos. Puede realizarse en la consulta del médico o en un hospital. Se pueden utilizar imágenes médicas, como la ecografía, para asegurarse de que la aguja entra en la cápsula articular, minimizando el riesgo potencial de dañar otros tejidos.

Antes de someterse a una aspiración articular, es útil conocer un poco la zona a la que se dirigirá. La cápsula articular está formada por tejidos blandos flexibles que envuelven una articulación, es decir, la zona donde se unen los dos huesos.

El médico también puede aprender cosas simplemente observando el líquido aspirado; por ejemplo, el líquido rosa o rojo indica la presencia de sangre y sugiere una lesión, y el líquido opaco y amarillento sugiere una artritis séptica.

Por Aroa Flores

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