La gota como enfermedad

En un día cualquiera, alrededor de tres cuartas partes del urato que hay en nuestro cuerpo proceden de la descomposición de las purinas producidas en nuestro organismo, mientras que sólo una cuarta parte procede de la descomposición de las purinas de los alimentos y bebidas que consumimos.

A medida que los niveles de urato se acumulan, el cuerpo se deshace del exceso a través de los riñones y la orina. Pero si el organismo produce demasiado ácido úrico o los riñones no son capaces de eliminarlo en cantidad suficiente, los niveles empiezan a aumentar.

Si los niveles de urato se mantienen demasiado altos, pueden empezar a formarse lentamente cristales de urato. Aparecen principalmente en los tejidos firmes de las articulaciones, como el cartílago, y alrededor de ellos. Pero los cristales también pueden aparecer bajo la piel e incluso en los órganos internos, como los riñones.

Cuando se tiene gota, los cristales de urato pueden acumularse en las articulaciones durante años sin que se sepa que están ahí. Cuando hay muchos cristales en las articulaciones, algunos de ellos pueden desprenderse del cartílago hacia el espacio entre los dos huesos de una articulación.

Los pequeños cristales duros y afilados pueden rozar el revestimiento blando de la articulación, llamado sinovia, causando mucho dolor, hinchazón e inflamación. Cuando esto ocurre, se conoce como ataque o brote de gota.

Pseudogota

Hace tiempo, la gota se conocía como la “enfermedad de los reyes” porque se pensaba que era más común entre los hombres ricos y con sobrepeso que podían permitirse el lujo de excederse con los alimentos ricos y el alcohol. Aunque la dieta y la obesidad siguen siendo importantes factores de riesgo de la gota, la clase social o la cuenta bancaria ya no son relevantes para el riesgo de padecerla, que va en aumento.  La incidencia de la gota se duplicó con creces entre la década de 1960 y la de 1990; en la actualidad, casi el 4% de los adultos estadounidenses la padecen.

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La gota es una forma de artritis que provoca ataques graves y repentinos de inflamación. La gota se produce cuando hay un exceso de una sustancia química llamada urato en la sangre (lo que se conoce como hiperuricemia). Esto hace que se acumulen cristales de ácido úrico en las articulaciones, lo que provoca el revelador dolor de la gota. El organismo produce ácido úrico cuando descompone las purinas, sustancias que se encuentran de forma natural en el cuerpo y en ciertos alimentos. Aunque la dieta en sí no causa la gota, ciertos alimentos y bebidas pueden desencadenar brotes de gota. Las personas que desarrollan la gota tienen probablemente alguna predisposición genética combinada con otros factores de riesgo o afecciones -como la enfermedad renal o la diabetes- que hacen que el ácido úrico se acumule en el organismo.

Ácido úrico

La gota es una forma de artritis inflamatoria que se caracteriza por ataques recurrentes de una articulación roja, sensible, caliente e hinchada[4][5] El dolor suele aparecer rápidamente, alcanzando su máxima intensidad en menos de 12 horas[8] La articulación de la base del dedo gordo del pie se ve afectada en aproximadamente la mitad de los casos[10] También puede provocar tofos, cálculos renales o daños en los riñones[4].

La gota se debe a niveles elevados y persistentes de ácido úrico en la sangre[5][8] que se producen por una combinación de dieta, otros problemas de salud y factores genéticos[4][5] En niveles elevados, el ácido úrico se cristaliza y los cristales se depositan en las articulaciones, los tendones y los tejidos circundantes, lo que provoca un ataque de gota. [4] La gota se da con más frecuencia en las personas que beben regularmente cerveza o bebidas azucaradas o que consumen alimentos con alto contenido en purinas, como el hígado, los mariscos o las anchoas, o que tienen sobrepeso[4][6] El diagnóstico de gota puede confirmarse por la presencia de cristales en el líquido articular o en un depósito fuera de la articulación[4] Los niveles de ácido úrico en sangre pueden ser normales durante un ataque[4].

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Artritis gotosa

El dolor articular extremo, la hinchazón, el calor y el enrojecimiento de la piel son los signos clásicos de la gota. Esta enfermedad es el resultado de la deposición de cristales de ácido úrico en una articulación, normalmente en el dedo gordo del pie (articulación metatarsofalángica), el talón, el tobillo o la rodilla.1,2 Sin embargo, no todos los casos de gota son típicos. Pueden verse afectadas diferentes articulaciones y pueden aparecer signos y síntomas menos comunes.

La inflamación que se experimenta durante los brotes de gota puede llegar a ser lo suficientemente grave como para causar fiebre y otros síntomas parecidos a los de la gripe, como la fatiga y una sensación general de malestar. Estos síntomas son más probables cuando un ataque de gota afecta a dos o más articulaciones.1

Cuando el dolor articular se produce con fiebre y síntomas parecidos a los de la gripe, el diagnóstico puede ser especialmente difícil. El médico llevará a cabo una evaluación clínica y una entrevista con el paciente y puede solicitar pruebas de laboratorio e imágenes médicas. En conjunto, estas herramientas de diagnóstico pueden utilizarse para descartar otras afecciones médicas y proporcionar un diagnóstico preciso.

Aunque la gota rara vez afecta a la zona lumbar, los expertos sugieren que se considere el diagnóstico de gota si el dolor lumbar va acompañado de fiebre y no responde a otros tratamientos.3 (En estos casos, también debe descartarse un absceso o una infección).

Por Aroa Flores

Hola a todos, soy Aroa Flores y en mi blog personal te ofrezco diversas noticias de actualidad.